Ya sin dones

Hasta la fecha hablamos de don Jesús Reyes Heroles, de don Adolfo (cualquiera de los dos), de don Manuel Tello, de don Antonio Ortiz Mena, de don José López Portillo o de don Miguel de la Madrid, y así de muchos más funcionarios que entregaron su trabajo y tiempo a la buena administración del Estado mexicano. Ahora nadie habla de “doña Alicia”, de “don Cresencio”, de “doña Delfina”, de “doña Leticia”, de “don Alfonso” ni  de…

No sólo los dones han desaparecido, sino que si jugamos “dígalo con mímica”, una de las preguntas imposibles de responder es: ¿cómo se llaman los miembros del gabinete de López Obrador? La única respuesta que se me ocurre es: AMLO 1, AMLO 2, AMLO 3, AMLO 4, AMLO 5, etcétera.

López Obrador. Ilustración: Sergio Bordón
Ilustración: Sergio Bordón

Digan lo que digan los bisoños funcionarios del gobierno federal actual, “los de antes” aseguraron medio siglo de estabilidad política y treinta años de crecimiento económico. Esas décadas México no era una democracia, pero tampoco una dictadura. Los militares estaban en el cuartel; las Iglesias se mantenían discretas; y los radicales de cualquier color, en los márgenes del sistema. Lo mejor de todo es que antes no había mañaneras.

 

Soledad Loaeza
Profesora-investigadora emérita de El Colegio de México. Investigadora emérita del SNI. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010. Su más reciente libro es A la sombra de la superpotencia. Tres presidentes mexicanos en la Guerra Fría, 1945-1958.

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Publicado en: Rebaño de elefantes

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