La investigación que emprendió el Congreso de Estados Unidos sobre la responsabilidad del presidente Donald Trump en los acontecimientos del 6 de enero de 2021, cuando una muchedumbre enardecida atacó el edificio sede del Poder Legislativo y amenazó la integridad física de legisladores y funcionarios, es una muestra de la fuerza de los mecanismos de que dispone la propia democracia para defenderse.
Rebaño de elefantes
La violencia como rutina doméstica
Entre nosotros la violencia contra las mujeres no cesa; y continuará en tanto el Estado mexicano no reconozca que las mujeres son quienes aseguran la trascendencia de una sociedad, su supervivencia. Mientras el poder público no vea en la seguridad de las mujeres una prioridad, mientras cierre los ojos ante la emergencia, mientras el Estado no prevenga ni castigue la violencia que las acosa; es como si la avalara con leyes que no se cumplen, instituciones que no funcionan. Hasta ahora el único mensaje claro que recibimos es que a nosotras nos tocan más balazos que abrazos.
¿Una gran fabricación?
El presidente López Obrador se ha comprometido con la difusión de un documento que fue presentado como “Carta del presidente López Mateos al pueblo de México”, cuya autenticidad no se ha demostrado. El texto es una defensa de la propiedad estatal de la industria eléctrica y una denuncia, con sesenta años de anticipación, contra futuros gobernantes a los que llama “traidores a la patria”, que querrían entregar a inversionistas extranjeros los recursos energéticos de los mexicanos.
En el paroxismo populista
Los morenistas podrán decir que el voto revocatorio fortalece la democracia, pero bien saben —como todos nosotros— que tal y como está organizado refuerza el impulso hacia el levantamiento de un poder autocrático que se ha colocado por encima de la ley, sin más argumento que su propia soberbia. Este proceso destructivo de las instituciones que todavía nos gobiernan es una manifestación de la patología que aqueja a la versión del populismo que Andrés Manuel López Obrador ha puesto en práctica y que consiste en un crecimiento desenfrenado del egocentrismo del líder.
Maggie Thatcher y Andrés Manuel
El presidente López Obrador vive en un mundo de certezas envidiable. Está convencido de que todo lo que hace y haga en el futuro saldrá bien, y que el liderazgo que ejerce sobre un porcentaje importante de la población, le asegura trascendencia histórica comparable a la de Benito Juárez o a la de Francisco I. Madero. También está convencido de que su gobierno es de izquierda. Lo es, pero solamente dentro de los parámetros del espectro ideológico mexicano, que es tan estrecho que no admite matices ni contrastes, ni siquiera paradojas.