El presidente está en el cielo, en la tierra y en todo lugar

El presidente ha hecho del espacio público su espacio personal. Sus palabras, sus actitudes, sus errores, su tropezado discurso ocupan la totalidad del tiempo que dedicamos a seguir la vida política, esto es, las acciones que involucran la lucha por el poder y la influencia. Cuando buscamos explicarnos lo que hace el gobierno nos topamos pronto con la figura presidencial agigantada por medios y redes sociales. Cada mañana, en sus conferencias de prensa, que no lo son, el presidente fija la agenda pública que puede contener no sólo explicaciones de lo que hace, y que entrega a cuentagotas, también cuenta sus chistes, evoca su pasado, describe el paraíso franciscano que busca construir, regresa a los años sesenta y sueña con un país chiquito, en el que todos lo escuchamos mansamente, pensamos lo mismo, hablamos de lo mismo, nos vestimos igual y nos queremos mucho porque todos somos igualmente pobres en conocimientos, palabras e ideas que nomás nos distraen y nos dividen.

Del foro público han desaparecido partidos, líderes y legisladores, gobernadores, empresarios, autoridades religiosas, incluso los militares que tanto han recibido del presidente actual, han cedido el poco espacio que tenían a Andrés Manuel López Obrador. Ahora se mantienen como la momia de Tutankamón, enjoyados y silenciosos.

Ilustración: Víctor Solís

El presidente ocupa hasta el último resquicio de una vida pública cuyos límites ha diseñado él mismo; son estrechos porque sólo él cabe, son anchos porque su persona abarca todo el espacio. No vamos más allá de lo que él indica y los miembros del gabinete callan, porque así han sido instruidos. Tan es así que cuando acaso alguno de ellos o un subsecretario como el doctor López-Gatell toma la palabra, lo hace bajo la mirada vigilante del presidente que, tal un maestro de  primaria atento a la actuación de sus alumnos, parece presto a intervenir en el momento en que el funcionario parlante se atore en su explicación, se equivoque, o incluso contradiga o desmienta al presidente.

Andrés Manuel López Obrador ha dado pruebas suficientes de que no cree más que en sí mismo; que se ve como si fuera el único intérprete verdadero de ese “pueblo” que él imagina, que en realidad no quería salir del campo, aprender a leer o escribir. El “pueblo” que él imagina que no le interesan la literatura, las matemáticas, la química o la física es un pueblo feliz en la ignorancia, que acepta sin chistar las fantasías de un presidente que es el único mexicano que sabe cosas, porque tiene sus propios datos. López Obrador quiere formar un pueblo que entienda que para vivir en paz tiene que aceptar no nada más lo que él diga, sino lo que necesita Estados Unidos, y estar dispuesto a arriesgar la vida para complacerlo. Ese “pueblo” sólo espera el apoyo que cada mes recibirá del presidente y le estará tan profundamente agradecido que le pedirá que no se vaya nunca, nunca.

Luego hablamos de la paradoja de un presidente que ocupa todo el espacio público, pero que no gobierna.

 

Soledad Loaeza
Profesora-investigadora emérita de El Colegio de México. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010. Su más reciente libro es La restauración de la Iglesia católica en la transición mexicana.

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Publicado en: Rebaño de elefantes

10 comentarios en “El presidente está en el cielo, en la tierra y en todo lugar

  1. Es un artículo de los mejores que he leído sobre AMLO, porque retrata aspectos distintivos de la personalidad del tabasqueño; de un hombre del sureste de México, que vive empecinado con la idea de que todas las gentes del País, son oriundos de la villa de Tepetitán (1, 522 habitantes), una de las dos poblaciones más importantes del municipio de Macuspana, Tabasco.

    Y no estoy en contra suya, sí creo ―como la mayor parte de mexicanos―que se debe acabar con una élite que ha controlado México desde hace décadas, la cual llegó a dimensiones humanamente insostenibles. ¡Ya no es posible eso!

    Con una élite que no dilata mucho para que acaben con él, si no da lo más pronto posible un golpe de timón.

  2. Que claridad tiene para expresar las ocurrencias y contradicciones que a diario tenemos que soportar de el Señor Presidente

  3. Que contardiciones…es tan ancha tambien la couta de articulos blogs foros etc..que piensoo que nunca mas volvera a ocupar la silla un Izquierdista,,alcanzara con todo lo que se escribe,,dicho sea de paso este es un de los mas atinados que he leido..

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