La destrucción del PAN

Las últimas acusaciones de corrupción contra funcionarios de origen panista que fueron responsables de la demarcación Benito Juárez en años recientes han dejado al descubierto el esqueleto en que se ha convertido Acción Nacional. Después de años de desacuerdos y conflictos internos, de traiciones y deserciones que carcomieron al que fue durante décadas el partido de oposición al PRI más consistente, articulado y comprometido con la construcción de la democracia vía las elecciones, el PAN se sumerge en los lodos del PRI. En casi ochenta años de existencia resistió la hostilidad de un sistema autoritario, las agresiones del PRI, la cerrazón de las izquierdas, el oportunismo de obispos y arzobispos, las ambigüedades de los empresarios, la indiferencia de la opinión pública. ¿Qué explica una decadencia que inició probablemente en 1988, cuando el entonces presidente del partido, Carlos Castillo Peraza, negoció con su tocayo Carlos Salinas su apoyo “condicionado” a los resultados oficiales de la elección presidencial? ¿Fue producto de la incapacidad para defenderse de las toxinas del poder cuando no supo qué hacer con él?

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

Parecería una contradicción afirmar que el PAN es un partido en decadencia y, al mismo tiempo, hacer un recuento de sus muchos triunfos en las urnas en las últimas décadas. No obstante, este contraste es más una paradoja que una contradicción y, a mi manera de ver, sería el resultado del impacto del poder sobre una organización cuya única fuerza era un conjunto de valores que fueron rebasados por la modernización de la sociedad. Antes de ajustarse a las realidades del siglo XXI, Acción Nacional se dejó seducir por el espejismo de las mayorías electorales. Invirtió así el orden estratégico de todo partido político que aspira a la continuidad, según el cual el partido es el que atrae a los electores y no a la inversa. Los panistas de antes veían en la doctrina su primera seña de identidad y luego el escudo protector de su unicidad. Cuando ésta perdió relevancia, el PAN pasó a ser un partido como otros.

Acción Nacional está en el poder desde 1989, cuando conquistó su primera  gubernatura. Desde entonces dos de sus candidatos presidenciales fueron elegidos y ha acumulado decenas de gubernaturas, cientos de diputados nacionales y locales y presidentes municipales; y, sin embargo, el PAN de Efraín González Luna y de Manuel Gómez Morín, de Adolfo Christlieb y de Carlos Castillo Peraza dejó de existir.

El viento parecía soplar siempre en contra del PAN. Primeramente, tenía que luchar contra la imagen distorsionada que le impuso el fabulario Vicente Lombardo Toledano, que lo representaba como una extensión del franquismo, imagen que todavía hoy predomina en la opinión pública. Sin embargo, leída con detenimiento y sin anteojeras ideológicas, la historia el partido se mantuvo vigente gracias al apoyo del pensamiento católico. Algunos dirán que su extinción fue producto de la proclividad de muchos políticos mexicanos a la hegemonía de un solo partido; otros más harán responsables a los propios panistas, que una vez en el poder no supieron gobernar. Lo cierto es que el partido que ayer daba lecciones de democracia ha dejado de pensar y está en manos de una joven generación que está más atenta a las encuestas que a la reflexión filosófica, que oyó con entusiasmo a Carlos Salinas, pero que no supo escucharlo.

 

Soledad Loaeza
Profesora investigadora emérita de El Colegio de México. Investigadora emérita del SNI. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2010. Su más reciente libro es A la sombra de la superpotencia. Tres presidentes mexicanos en la Guerra Fría, 1945-1958.

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Publicado en: Rebaño de elefantes

3 comentarios en “La destrucción del PAN

  1. En el artículo hay una imprecisión histórica lo cual derriba uno de los argumentos fundamentales del artículo. Carlos Castillo Peraza, no era presidente del PAN cuando Carlos Salinas de Gortari tomó posición como Presidente de la República en 1988. Castillo Peraza tomó posición como Presidente del PAN en 1993, además es falsa la aseveración de la posibilidad de Negociación, revisar el discurso de Abel Vicencio Tovar, en la época de toma de protesta de Salinas.

  2. Mi queridísima Chole: ¿Cuándo soplará el viento en contra de Morena para que caiga en el lodo del olvido?. Porque considero que la izquierda dictatorial no es buena para el país ni para la salud, yo crecí en los regímenes priistas y con todo y sus errores, me fue bien como trabajador y como ciudadano, al igual que a todos los mexicanos de aquella hermosa época (si gustas puedes incluirte y conste que no defiendo al pri ni he sido priista); he disfrutando durante 83 años 83, el don de la libertad y aunque nunca he probado la dictadura, rechazo vivir en ella. ¿Cuestión de vejez?. Maestra: Felices fiestas navideñas, deseándote siempre dicha, salud y prosperidad. Vale.

  3. El PAN se perdió cundo fué entregado a «Los Amigos de FOX», ganaron el poder y perdieron el partido como advertía Castillo Peraza, y ya como gobierno a él se sumaron los carroñeros del poder para no vivir en el error, así como sucede hoy con la 4T. El PAN ha conservado una porción de su voto duro no por la comunión con los electores, sino por la aversión al hedor que emana de lo que fué una vez el PRI y sus satélites y que hoy nutre y sustenta a la camarilla en el poder. Los antiguos simpatizantes del PAN no podemos digerir el votar por «priyistas» redomados en una alianza que que solo beneficia a los que medran con los despojos del PAN. Eso de elegir entre PRI y MORENA pierde sentido para un panista, que se rehúsa al abstencionismo porque sabe que eso no conduce a ningún lado… ¿Será esa la apuesta de Dante Delgado?

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